PASTELITOS DE CARNE, CON SORPRESA DE HUEVO Y SALSA CAJÚN

Cocinero Sin Frontera Costa Blanca CSFCBPublicado por Roselin Corona · 4 min ·PASTELITOS DE CARNE, CON SORPRESA DE HUEVO Y SALSA CAJÚN.

MILHOJA DE HOJALDRE A LA CERVEZA,RELLENO DE PASTEL DE CARNE RECICLADA CON FRITADA VEGETAL, Y HUEVO POCHADO CON SALSA CAJÚN

EJERCICIO DE COCINA DE APROVECHAMIENTO INTEGRAL

 INGREDIENTES:

 Para el pastel de la farsa del relleno:

 De las carnes:

o Carnes procedentes de otras elaboraciones, previamente lavadas y finamente picadas.

 De la fritada vegetal

o Una cebolla grande (o dos medianas), moradas, o blancas, al gusto, groseramente picadas.o Dos dientes de ajo, finamente picados.o Un pimiento rojo, grande, limpio, y cortado groseramente en daditos cuadrados.o Cuatro tomates grandes, maduros, escaldados, pelados, desprovistos de agua y semillas, bien escurridos, y cortados en concasse, no muy fina.o Pimentón dulce.o Pimienta negra, recién molida.o Las hojas de un ramillete de perejil, no muy finamente picadas.o Opcionalmente se puede añadir una cucharada bien colmada de piñones ibéricos.o Una pizca de nuez moscada, recién rallada.o Mantequilla.o Azúcar.o Aceite de oliva.o Sal marina, yodada. Para cuajar la farsa:o Dos, o tres huevos enteros, ligeramente batidos.o Pan rallado suficiente.

 De la sorpresa de yema:

o Una yema de huevo, por pastel.

 De la salsa cajún personalizada:

o Dos tomates, pelados y groseramente troceados.o Una cebolleta, pelada y groseramente troceada.o Un buen ramillete de cilantro, o perejil al gusto, groseramente picado.o Dos chiles jalapeños (sin, o con semillas al gusto de picante).o Dos dientes de ajo, pelados.o Una cucharadita de comino en polvo.o ½ cucharadita de chile en polvo.o ½ cucharadita de pimentón agridulce.o ½ cucharadita de pimienta blanca, recién molida.o ½ cucharadita de orégano en hoja.o ½ cucharadita de tomillo en polvo.o Una cucharada de azúcar.o Una cucharada de miel.o Una copa (50cc.) de mezcal.o Dos cucharadas de aceite de oliva.o El jugo de una lima, o un limón.o Dos cucharaditas de sal marina yodada.o ¼ de litro de fondo oscuro de carne.o Muy opcional y excepcional: polvo de semillas, o de hojas de “toloache”, o tintura de la misma planta solanácea.

 Para el hojaldre:

o ½ kg. de harina de repostería.o ½ kg. mantequilla (muy fría, y en trocitos).o 220cc de cerveza fría.o Un pellizco de sal.o Una cucharada de azúcar (opcional y facultativo).

 PREÁMBULO:

Dado que las fechas que se aproximan, son propiciatorias para cometer excesos a la hora de elaborar suculentas comidas, que luego, y ante la abundancia y variedad que se suele presentar para tales eventos, también ocurre que suele sobrar mucha de ella, pero que, en lugar de reaprovecharla al día siguiente, por determinadas circunstancias o simplemente por otros compromisos, no se hace así.Esto, y en principio, supone un auténtico desperdicio y derroche, totalmente innecesarios.Por ello, aconsejo desde ahora, que en lugar de dejar que la típica e inevitable reacción de Maillard, poco a poco vaya oxidando y afeando dicha comida excedente (cuando no descomponiendo y haciéndola incluso dañina para el organismo humano), por muy bien guardada que se tenga en el frigorífico, se proceda a, de forma inmediata, lavarla y congelarla directamente, siempre que ello sea posible, claro está, para en un futuro no muy lejano, proceder a realizar cualquier otro tipo de elaboración, como la que hoy les presento, que siendo con un origen claramente distinto, da como resultado una elaboración totalmente diferente y original, y donde absolutamente nadie podría llegar a sospechar que procede de un simple, y muy sencillo y práctico, reaprovechamiento y reciclaje de otra, u otras comidas anteriores.Todo lo cual, además de resultar practico e interesante para el bolsillo, ayudará a ejercitar la imaginación y el buen gusto culinario de cada uno de ustedes.

 INTRODUCCIÓN:

De la salsa cajún:

Aunque no me guste repetir salsa demasiado asiduamente, para la receta de hoy no me queda más remedio que hacerlo, puesto si se animan a realizarla, podrán comprobar que esta salsa viene como anillo al dedo a la composición.Pues bien, y para los que no la leyeron en su día, diré que tal, y como ya les explicaba no hace mucho tiempo, y por mucho que “cajún”, parezca una palabra de lo más indígena o nativa posible, en realidad, y en sí misma, muy lejos de ser algo exótico e indígena mesoamericano, más francesa no puede ser, y se lo voy a explicar muy rápidamente y con todo detalle.Acadia, o “Acadie” en francés, es el nombre dado a las antiguas colonias de Nueva Francia en las tres provincias marítimas de Canadá (Nueva Escocia, Nuevo Brunswick, e Isla del Príncipe Eduardo, así como también una parte de Quebec (sur de la península gaspesiana) y una muy pequeña porción de la isla de Terranova (provincia de Terranova y Labrador).Aunque el posible origen del nombre "Acadia" realmente es bastante incierto, dicho término habría sido utilizado por primera vez en 1524, y por el explorador al servicio de Francia, Giovanni da Verrazano.Esta región fue colonizada por primera vez por los franceses en 1604, pero los ingleses la reclamaron, en virtud de las exploraciones del navegante italiano Giovanni Caboto, en 1497 y 1498.Jacobo I Estuardo de Inglaterra, concedió Acadia al poeta y político escocés sir William Alexander, en 1621, pero el control sobre ella cambió varias veces de mano durante el posterior enfrentamiento anglo-francés por la supremacía en América del Norte.Los británicos obtuvieron el dominio de Acadia mediante el Tratado de Utrecht (1713), que puso fin a la Guerra de Sucesión española, y con el que también consiguieron el dominio de Gibraltar, la isla de Menorca, y además algunas otras posesiones del Imperio Español.En 1755, debido al nuevo inicio de la guerra con Francia (que fue la versión norteamericana de la Guerra de los Siete Años), y a las dudas acerca de la lealtad de los habitantes de Acadia, las autoridades coloniales británicas expulsaron a los acadios de sus tierras, les arrebataron sus propiedades, y les dispersaron por las demás colonias británicas de América del Norte.Muchos “acadianos”, se exiliaron en el sur de los Estados Unidos, donde una buena comunidad de ellos reside actualmente en el estado de Luisiana (ubicado en la región sur del país, división Centro Suroeste. limitando al norte con Arkansas, al este con los ríos Mississippi y Pearl, que lo separan del estado de Mississippi, al sur con el golfo de México, es decir, con el océano Atlántico, y al oeste con Texas; y que fue admitido en la Unión el 30 de abril de 1812, como el estado número 18), y donde todavía a día de hoy hablan su propia lengua, es decir, el francés cajún, y donde procedente de sus antiguas costumbres, también disponen de una gastronomía propia, como lo es la salsa de la que hoy, quizás un tanto modificada, les ofrezco, y digo modificada porque implemento algún ingrediente que, aunque no se corresponde completamente o del todo con los `propia y totalmente originales, resalta todavía más los sabores que originalmente tenía, aparte de que le añado un ingrediente muy especial, tal y como van a ver en el desarrollo de la misma, aunque no voy a describir la cantidad utilizada para que ustedes no la incluyan si desean elaborarla, puesto que su utilización y forma de aplicación y uso, salvo para manos muy expertas, podría entrañar un cierto riesgo. Y porque, además, y sin él, la salsa sigue siendo tremendamente afrodisíaca y exquisita.Dicha gastronomía cajún, y como se ha dicho, se corresponde pues a la cocina tradicional de los descendientes de desplazados franco-canadienses, expulsados de Acadia tras la incorporación de los territorios franceses en Canadá, a la Corona Británica.Sus principales ingredientes son las verduras muy aromáticas como los pimientos, las cebollas, que se pican muy finamente (o se procesan), y que se combinan de forma muy similar a como se elaboraría una mirepoix en la cocina francesa tradicional, donde se suelen emplear cebollas, apio, y zanahoria, fundamentalmente.Otros ingredientes o condimentos principales son el perejil, el laurel, la cebolleta (“cebolla de primavera”, “cebolla de verdeo” o “cebolleta”, y que se denomina así a las plantas comestibles de algunas especies del género “Allium”, que se recolectan antes de tener el bulbo completamente desarrollado, y son de sabor más suave que la cebolla), y la cayena seca.En general, esta particular cocina procede mucho más de la cocina mediterránea que de la norteamericana, por la fusión cultural conformada del pueblo cajún entre italianos, españoles, y franceses, además de los propios indígenas, y para su elaboración se suele emplear la técnica francesa del “étouffée”, o estofado.

 ELABORACIÓN:

 Para el pastel del relleno:

 De la, o las carnes a utilizar:

En primer lugar, las carnes con las que se vaya a proceder a realizar la receta, deberán de haber sido previamente bien lavadas y enjuagadas bajo chorro de agua fría corriente, para después de escurrirlas y secarlas convenientemente, proceder a cortarlas, desmenuzarlas, o bien dejarlas enteras, hasta haber definido muy claramente que es lo que se va a hacer con ellas, y proceder guardarlas en congelador doméstico, a -18ºC, como mínimo.Cuando ya se haya decidido, y se sepa lo que hacer con ellas, las extraeremos de congelación, y las dejaremos descongelar a temperatura ambiente, hasta poder ser manipuladas al gusto de cada uno.

 Del sofrito vegetal:

Una vez tengamos las cebollas preparadas, sean de la clase que sean (eso lo dejamos al gusto y preferencia de cada uno, incluso otra opción, muy viable, sería la de combinar, una blanca, una morada, y otra de agua, o de las denominadas dulces, porque dicha combinación, también quedaría muy sabrosa, suculenta, y genial), en una sartén o cazuela, ponemos a derretir, ayudándole con unas gotas de aceite, una cucharada de mantequilla.Cuando alcance los 140/145ºC, ayudándole con un pellizco de sal, ponemos a sofreir la cebolla.Reducimos intensiad de fuego, a moderado/bajo y, cuando se haya ablandado un poco, agregamos los dientes de ajo, también previamente picaditos.Cuando todo esté bien caramelizado, añadimos el pimiento troceado, y en ese mismo momento, añadimos una cucharadita de pimentón dulce, y ya salpimentamos al gusto.Dejaremos que el pimiento empiecea ablandarse un tanto, y seguidamente implementamos el tomate, ya muy bien escurrido, sin olvidar el añadir una pizca de sal que palie la posible acidez que pudiese aportar.Opcionalmente, y si así se desae para incrementar sabor y exquisitez al sofrito, cuando el agua que a buen seguro, todavía expelerán los tomates, prácticamente ya se haya evaporado, o disipado, y el sofrito se haya reducido a casi seco, podemos añadirle un puñadito de piñones, al gusto, junto con una pizca de nuez moscada.A fuego mínimo, y removiendo, a menudo, con ayuda de utensilio de madera, dejamos que se termine de evaporar todo el resto del agua, y quede el sofrito totalmente reducido, o casi seco.Unos segundos antes de apagar definitivamente el fuego, y retirar la sartén, añadimos el perejil, la, o las carnes reservadas y convenientemente descongeladas y bien secas, removemos, y reservamos aparte, dejando que se atempere del todo.

 De la Salsa Cajún personalizada por CSF:

En un vaso batidor, o en un procesador/triturador de alimentos, agregar todos los ingredientes descritos, hasta formar una amalgama un tanto líquida, más bien acuosa. Para ello y si hiciese falta, añadiremos un poco más de fondo o caldo.Disponemos el resultado en una cazuelita, provista de su correspondiente tapa y, a fuego todo lo más bajo posible, sin dejar de remover de vez en cuando ayudándonos con utensilio de madera o silicona, vamos reduciendo, poco a poco, hasta que quede una crema densa, muy brillante, y untuosa.Una vez concluida, pasamos el resultado por colador chino, procurando extraer al máximo todos los jugos, procurando que quede todo lo más fina posible.Reservamos en frigorífico, hasta el momento de utilizarla. Del montaje del pastel:

Una vez atemperado el resultado, lo vertemos en un procesador o triturador, y le añadimos un par de huevos o tres, enteros, y pan rallado suficiente para que la amalgama que se forme quede bien compactada, pero no excesivamente dura. En este punto el resultado debe de quedarnos más bien cremoso, aunque no pegajoso, es decir, como si estuviésemos tratando de hacer albóndigas de cualquier tipo, más o menos.

 De la cocción del pastel en horno de microondas:

A continuación, y solo cuando la textura sea la descrita, vertemos el resultado en un molde apto para horno de microondas, y lo cerramos dejando una pequeña apertura para que durante la cocción a la que lo vamos a someter, tenga por donde exhalar los vapores que se generen.Si no se dispusiese de tal utensilio, pueden utilizar una bandeja de cristal honda, y filmarla y sellarla con papel transparente, al cual y con ayuda de un pequeño punzón o palillo, le practicaremos un par de agujeritos o tres, con el mismo fin y propósito anterior, que tengan por donde salir los vapores.Una vez dispuesto, introducimos el pastel en el horno de microondas, y le aplicamos seis minutos de calor al 75% de potencia. Pasado este tiempo, subimos la potencia al máximo, y dejamos cocer otros diez minutos más.Si pasado este tiempo, comprobásemos que todavía no ha cuajado suficientemente, iríamos ampliando el tiempo de minuto en minuto, procurando que el calor generado no nos queme los bordes del pastel en exceso, ni que se quede duro como una piedra, porque siempre se ha de tener en cuenta que, una vez extraído de dicho horno, por calor residual inducido, el pastel seguirá cociéndose internamente y podría llegar a quedar demasiado duro y seco.Cuando consideremos que ya ha alcanzado el punto exacto, lo extremos y dejamos reposar un par de minutos sin destapar. Transcurrido ese tiempo, y con muchísima precaución de que los vapores que exhalará al destaparlo no nos quemen, lo desprecintamos y dejamos que, lentamente, se atempere del todo.Una vez atemperado, colocamos una bandeja sobre el recipiente y, en vuelco o giro rápido, sin miedos ni titubeos, le damos una vuelta de 180º y lo desmoldamos. Sería más que conveniente el que antes de proceder con este paso, le aplicaremos una serie de pequeños golpecitos a la base, y le pasaremos un cuchillo bien fino por los bordes, a fin de que nos aseguremos de que queda bien suelto, antes de proceder al desmoldado definitivo.

 Del relleno sorpresa de yema de huevo del pastel:

Una vez desmoldado, procederemos a cortarlo en porciones de, según se prefiera, entre ocho, y diez centímetros de lado, si se quiere que el resultado quede cuadradito, o bien en forma de rectángulo, o también, pero con ayuda de un cortapastas redondo, pues con esa forma, esto es al gusto de cada uno.Una vez cortadas las porciones que se vayan a preparar o que nos salgan, con ayuda de cuchillo bien afilado y fino, procederemos a cortarlas longitudinalmente por el centro o mitad, formado una especie de bocadillo o sandwich, con cada uno de ellos.Con ayuda de una cucharilla al uso, o utensilio vaciador, practicaremos un hueco en el centro de cada una de las partes, y las rociaremos o untaremos por completo non un poco de salsa cajún, pero sin excederse demasiado.A continuación, dispondremos en el fondo de cada hueco un poco de la salsa, y terminaremos de rellenar uno de los dos huecos con la yema de un huevo y, con muchísima precaución y extremo cuidado, cerraremos la porción con la otra mitad, también untada, pero vacía, procurando que dicha yema no se nos rompa en el proceso.Para esta ocasión, en lugar de pochar el huevo al completo, es decir, con su clara y todo, la haremos desprovisto de su clara, y aunque el método tradicional para hacer huevos pochados sea, y es, el introducir el huevo, una vez extraído de su cáscara, en una olla con abundante agua y un chorro de vinagre o limón, a fin de facilitar la coagulación procurando, al mismo tiempo, darle una forma redondeada ayudándonos para ello de una cuchara para conseguir el cubrir la yema con la propia clara a medida que se va cociendo, la cocción se la provocaremos directamente con el calor inducido del propio pastel al ser horneado dentro del hojaldre, pero para que quede redondeado y uniforme, le retiraremos la clara, que utilizaremos en otras elaboraciones.Una vez concluidas y terminadas todas las porciones, las reservaremos en frigorífico, hasta justo el momento de envolverlas con el hojaldre y hornearlas.

 Del hojaldre:

Para elaborar el hojaldre, el ambiente de la cocina debe de estar muy fresco.Si se elabora en invierno, se eliminará toda calefacción o fuente de calor encendida, y airear, al menos, durante media hora.Cuando empecemos a elaborarlo, se debe de procurar disponer de toda nuestra atención y no estar pendiente de hacer otras cosas.En primer lugar, con la harina encima de la mesa de trabajo, le haremos un hueco, a modo de boca de volcán, en el centro, y dispondremos dentro de él, la cerveza, la sal y la mantequilla fundida.A partir de aquí iremos incorporando hacia dentro la harina poco a poco hasta formar una bola. No se debe de trabajar demasiado o en exceso.A continuación, a esta masa, le haremos una cruz muy profunda con ayuda de un cuchillo, y la llevaremos al frigorífico entre una y dos horas.Pasado este tiempo, sacamos la masa de la nevera y la extendemos, con ayuda de un rodillo, en forma de cruz, guiándonos por los cortes que hemos hecho antes, y procurando dejar un poco más de masa en el centro que hacia los extremos. Esto último es muy importante.Como resultado obtendremos una cruz, con un ligero abultamiento en el centro, o cruce de los brazos formados.Unos veinte minutos antes de este punto, habremos tenido la mantequilla en bloque fuera del frigorífico, para que se fuera atemperando, y la colocaremos en el centro.Con las manos aplastaremos un poco hasta conseguir que quede aplanada y la envolvemos con los brazos de la cruz, a modo de paquete, dejando la mantequilla encerrada por completo. Seguidamente retiramos el exceso de harina con ayuda de una brocha y golpeamos dicho paquete repetidamente, con el rodillo.En cuanto que podamos, empezaremos a extenderlo con el rodillo en una sola dirección, lo más rápidamente que se pueda, hasta que consigamos formar un rectángulo.Lo doblamos en dos o tres partes y volvemos a estirar. Esta operación la repetiremos dos o tres veces más hasta conseguir que la masa quede perfectamente suave, homogénea y uniforme.El resultado final será un cuadrado que llevaremos sobre bandeja al frigorífico, aproximadamente, unos veinte minutos.Pasado este tiempo, lo retiraremos del frío y volveremos a repetir la misma operación anterior, otra vez. Del mismo modo, estirando y enfriando, repetiremos los mismos pasos hasta un total de unas seis o siete vueltas.Cuantas más le demos, más fina será la masa, pero de todos modos, como mucho, podemos llegar a repetir estirando y enfriando, hasta ocho veces, y como mínimo deben de ser seis, las vueltas necesarias.Una vez terminada, con el rodillo extenderemos la masa de hojaldre de manera uniforme hasta conseguir una o varias planchas cuadradas o rectangulares, exactamente iguales a las que se venden comercialmente.Tal y como se puede ver, la elaboración del hojaldre no es tan complicada como puede parecer, aunque si algo laboriosa.Mientras se observen algunos requisitos mínimos como el de utilizar mantequilla y harina de buena calidad y que cuando se vaya a elaborar definitivamente la masa esté bien fría y el horno muy caliente, el éxito estará asegurado, porque la masa subirá y crecerá correctamente, la mantequilla se derretirá y fundirá con la harina y se nos podrán formar unas perfectas láminas, o decoraciones, muy crujientes y extraordinariamente exquisitas y maravillosas.Otro consejo a tener en cuenta es que, si por casualidad la masa se nos ablanda o pierde frío en exceso, y observamos empieza a soltar o sudar la mantequilla, es conveniente volver a enfriarla metiéndola de nuevo en el frigorífico, y enfriar por algún medio o método (con agua fría o hielo, por ejemplo, y después secar convenientemente), la mesa de trabajo, antes de estirarla otra vez y darle la forma deseada.Por otra parte, mientras el hojaldre se enfría, entre vuelta y vuelta durante la elaboración o conservación, deberemos de cubrirlo con papel film o lienzo humedecido con agua fría, a fin de que no se nos reseque.Otra cuestión es que, si la mantequilla no se ha repartido por igual en la masa, deberemos de volver a enfriarla de nuevo y trabajarla otra vez de forma uniforme dándole pequeños golpes cortos hacia delante, utilizando el rodillo y procurando mantener los bordes de la masa rectos y las esquinas lo más en ángulo recto posible.También se deberá de observar que el bloque de mantequilla que ponemos al principio dentro de la masa, si al sacarla del frigorífico resulta, o está muy dura, le daremos solo un poco de calor, arropándola con nuestras propias manos (nunca calentándola), antes de empezar a trabajarla.Al ser un tanto laboriosa esta preparación, conviene hacer bastante cantidad, estirarla en rectángulos o dejarla en forma de bola, cubrir con papel transparente y congelar, porque el hojaldre congela estupenda y perfectamente bien.Siempre, y en cualquier momento, podremos descongelarla, a temperatura ambiente, dependiendo del tamaño que le hayamos dado, entre media hora y dos horas.Al momento de hornearlo, definitivamente, precalentaremos el horno al máximo, y cuando vayamos a introducir la preparación con el hojaldre, la reduciremos a 200ºC.También y siempre, el hojaldre pueden adquirirlo en tiendas y supermercados, ya elaborado y congelado, pero atrévanse y háganlo ustedes mismos, porque nunca será lo mismo que dicho hojaldre comercial.Les aseguramos que cuesta mucho más trabajo explicarlo detalladamente, tal y como lo hemos hecho, aquí y ahora, que ponerse a hacerlo y elaborarlo nosotros mismos.Pero si desean poder probar un “milhoja” como el que pueden apreciar en las fotos que se adjuntan, no tendrán más remedio que elaborarlo ustedes mismos, siguiendo, religiosa, y secuencialmente, los pasos e indicaciones sugeridas en esta humilde receta, que inventar, no inventa nada, pero creo que queda bastante bien explicado.

 Del montaje de los pasteles:

Una vez bien estirada la masa de hojaldre, la dividimos en tantas partes, suficientemente grandes como para que puedan envolver a los pasteles precocidos, o unidades se vayan a confeccionar, y se reservan bien harinados.Estiramos un poco una de ellas, colocamos encima uno de los pasteles, y con extremo cuidado, procedemos a envolverlo, sin olvidarnos de que dentro del mismo hay un huevo todavía crudo.Lo cerramos y decoramos convenientemente, lo depositamos ya sobre bandeja refractaria provista de papel de horno sulfurizado, y continuamos con el resto de las unidades a envolver, hasta terminar con todas ellas.Una vez todas terminadas, batimos muy enérgicamente un huevo, al que le añadiremos sendas pizcas de azafrán, o colorante alimentario, y sal, y los pintamos con ayuda de pincel al uso.

 Del horneado:

Con el horno precalentado al máximo, y la función de gratinador también dispuesta y en marcha, a mediana altura introducimos la bandeja, cerramos, dejamos recuperar temperatura un par de minutos, y reducimos la potencia a 180ºC.En cuanto que adquieran un bello tono tostado y dorado por encima, extraemos la bandeja (lo cual deberá de suceder a los entre veinte y veinticinco minutos, aproximadamente). No obstante, y dependiendo de la potencia y temperatura real de cada horno, este tiempo es simple y meramente orientativo, debiendo de ampliarse o reducirse en función del estado real de los pasteles, es decir, atendiendo al color que vayan adquiriendo, puesto que lo que deberemos de observar siempre es que para entonces, y siempre como se ha dicho, en cada caso, se nos deberá de haber formado una bella capa o costra dorada en la superficie de cada uno de ellos.Retiraremos del horno y dejaremos reposar y enfriar unos minutos, o del todo, dependiendo del uso que se vaya a hacer de ellos.

 De la forma de servir:

Si se se va a servir a modo de plato que forme parte de un menú de mayores dimensiones, todavía caliente, los serviremos en platos de servicio, al uso, debiendo de acompañar el pastel con un poco salsa cajún, servida en salsera aparte, para que cada comensal se la pueda servir a su gusto, mejor criterio, y complacencia.

 Del maridaje:

Si se va a servir en caliente, combina muy bien con vinos jóvenes, servidos 16ºC, blancos secos, y rosados, a 12ºC, agujas y espumosos, también blancos y rosados a 10ºC, y cavas o champañas blancos y rosados semi secos, tipo brut nature, servidos entre 6, y 8ºC.Y también con cervezas rubias, muy frías, de tipo “pilsen”, o “lager”.En frío, además de lo dicho anteriormente, puede ser combinada también incluso con refrescos, u otras bebidas no alcohólicas, sobre todo si han de participar niños en el festín.

Esta humilde propuesta, o idea de cocina, como siempre, y salvo error de transcripción, u omisión, es de ustedes, para ustedes, y para que la gocen y disfruten bien.Porque no es que nosotros seamos muy buenos, es que somos buenos porque ustedes son los mejores, y saben dónde, cómo, cuándo, y qué elegir.Y también porque ustedes son, para nosotros… extraordinaria, y fantásticamente:Increíbles, Formidables, y Maravillosos,pero, sobre todo, ¡Fieles!,lo mismo que nosotros a ustedes.Porque Cocinero Sin Frontera es: ingenio y creatividad; ciencias y medicina holísticas; historia, evolución, y cultura; tradición y filosofía naturales; disciplina y método; estética, diseño, e imagen; y, sobre todo, espíritu de lucha y sacrificio, en aras de conseguir averiguar y poder ofrecer la verdad más honesta, digna, fiel, y pulcra, de la que se pueda disponer y ofrecer.Y todo ello, para ponerlo al servicio de la gastronomía de la comunidad humana global, entre otras cosas, porque nuestras propuestas e ideas de recetas de cultura gastronómica, y de actualidad e interés general, están hechas por el pueblo, y son para el pueblo, porque, si al final de todo, y en tan solo una ocasión, podemos conseguir que alguna persona, en todo el mundo, y alguna vez en su vida, pueda llegar a sentirse algo mejor al elaborarla, aprenda algo nuevo, sea feliz, disfrute con ella, y se sienta realizada como ser humano que es, nuestra labor, nuestro trabajo, y nuestra vida, no habrán sido, para nada, en vano.Por todo ello, como siempre, desde siempre, y para siempre, les damos las gracias, a todos, y cada uno de ustedes.Nos despedimos pues, de esta edición semanal de propuestas gastronómicas, hasta el próximo fin de semana, momento en el que procuraremos presentarles, no mejores ideas, porque al menos para nosotros eso sería tarea imposible, pero si, al menos, bien diferentes, instructivas, y divertidas, como siempre lo intentamos.

Cocinero Sin Frontera, 2018©®

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