HEGEMONÍA, ECONOMÍA, POLÍTICA Y PODER

HEGEMONÍA, ECONOMÍA, POLÍTICA Y PODER

"La derecha nunca es y no va a ser leal y los sectores empresariales se les puede neutralizar, con sectores populares fuertes y movilizados, pero nunca van estar del lado de lo popular, en el minuto que vean que lo popular es débil o que el estado golpea a lo popular, los sectores empresariales no van a dudar en levantar la mano y clavar un puñal al gobernante".

Por licenciado Timoteo Bautista Castelán

Gobiernos locales, estatales y federal han creado infraestructura en comunidades de México con que avanzan. La contrariedad es la compra de votos a la hora de renovar autoridades, para convencer al Pueblo de que gobernaron bien.

Enrique Peña Nieto, en su XXII Asamblea de agosto/2017 dijo: “ Vamos hacer una REVOLUCIÓN en el Campo y la Ciudad”. Para sostener y conservar el poder tiene que reestructurar el subsuelo político; López Obrador en 18 años a la gente no dió regularidad y certidumbre a sus vidas. Con puentes de doble piso y planchas de concreto hidráulico no es como se gana esta batalla.Redignificar y reinventar a muertos vivientes, zombies desde la calle y la plaza pública, con la cotidianidad de la ciudadanía, la “desnaturalización” del pasado, del discurso político de lo arbitrario, lo contingente, lo natural es el significado, que la democracia institucional y de la oligarquía no funciona para su plan 2018.

El Presidente de México se prepara para instaurar un régimen universal, PSEUDOREVOLUCIONARIO, que sus adversarios desafíen en sus mismas palabras y mismos términos en la disputa y pugna por el poder y el estado, son cadáveres que se despiertan temporalmente para tirar manotazos de convencimiento e irradiar su lenguaje, consenso, gramática que intenta conseguir sedimentar la cotidianidad de la sociedad civil de los abatidos, los maltratados, los humildes, lo plebeyo, los marginales y los indígenas.

No hay REVOLUCIÓN VERDADERA, ni instauración de un PROYECTO ALTERNATIVO DE NACIÓN, CAMBIO DE RÉGIMEN ni CONSOLIDACIÓN DE UN PROCESO REVOLUCIONARIO sin una profunda REVOLUCIÓN CULTURAL, ÉTICA Y LÓGICA del individuo. Un proceso revolucionario no es democracia espasmódica o arrebato en una ASAMBLEA DE AGOSTO, es cuando el ciudadano profundiza en su ser interno, alma, para democratizar desde adentro esquemas y preceptos morales, íntimos, simbólicos, lógicos, intelectuales, cognitivos, de cómo se postula ante el mundo, ubicarse y verse ante la vida, los posiblemente imaginable sometido a la soberanía de lo popular, la expansión de los discutible de las mayorías. En este sentido lo cultural, lo espiritual y lo ideológico se vuelve decisivo.

Los gobiernos actuales los homogeniza la debilidad, son minorías deslactosadas incapaces de crear un régimen u orden nuevo que irradie convencimiento, conquista, capacidad de seducción en la derrota y rearticulación de sus adversarios en el sentido común de las ideas, de las cosas. No hay victoria REVOLUCIONARIA sin previa victoria de las propuestas de las iniciativas, de las opciones que emergen alternativamente desde la sociedad.

Un poder político no es duradero sino viene acompañado de un poder económico de los sectores populares, en tanto la distribución de la riqueza sin politización social no gana el sentido común; se crea una nueva clase social con mayor capacidad de consumo, ampliación de satisfacción material, redistribución de la riqueza, pero portadora del VIEJO SENTIDO COMÚN DE LA VIDA.

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